BEIJING: PAISAJE HUMANO
Fotografías de mi viaje a Pekín a principios del año 2005. Debo agradecer la revisión de la traducción al inglés a Lourdes (pero si hay errores son responsabilidad únicamente mía) y la traducción al chino a WeiHan (Carolina). Sin su ayuda, este reportaje no hubiera podido ser en trilingüe.

Beijing: Paisaje humano

Horizonte desde la ventana del avión.

Flags

Power

Ciudad Prohibida

2008

Esperando el autobús

Pan

Trabajando en la calle a 10 grados bajo cero.

Ahí están, más listos que el hambre.

Está amaneciendo y hace muchísimo frío.

Espejo.

Mudanza sin camión.

¡Cordero!

Si fueran a buscar a sus hijos en coche se produciría una aglomeración de coches.

Fruto una discreta sesión de disparos en medio del hall de la estación de tren.

Se forman corros alrededor de los jugadores para contemplar las jugadas.

Y no era el único.

Es una forma de empezar la jornada.

Promesas de un futuro mejor enganchadas en la pared.

¿Dónde hay una piedra de Rosetta?

Típica escena en un huttong de Beijing. Primera hora de una tarde de invierno.

No era el único bambú escrito.

En China se puede hacer fotos a la gente por la calle con relativa facilidad (no siempre, pero si es que no, te dicen que no con una sonrisa)

Los boniatos calientes eran muy útiles para evitar la congelación de las manos.

Mucha fruta y verdura, y barata, a pesar del clima frío.

Al salir del cole, de nuevo.

¿Existe el hombre intrascendente?

La bicicleta en 2005 aún era un medio de transporte que pasaba de padres a hijos y de abuelos a nietos.

La política del hijo único es durísima pero... ¿qué hubiera pasado si no se hubiera implantado?

Esto es comida fresca y lo demás son tonterías.

¡Vaya marcha!

Quien tiene una buena bicicleta, tiene un tesoro.

Qué sería de la civilización sin las ruedas (y qué sería del ser humano sin los descansos).

Sin los maestros de bicicletas más de una vez me hubiera quedado tirado en medio de la urbe.

Pastillas de carbón para mantener calientes los hogares.

La ciudad bajo la lluvia.

Amigos... y compañeros de juergas.

Echó un vistazo a ver qué es lo que había tan interesante. Había un árbol. Seguramente pensó que los occidentales eran muy raros.

Ponga un árbol en su familia.

Sólo hay una cosa más relajante que hacer volar cometas: fotografiar su vuelo.

Filigranas a la entrada de la Ciudad Prohibida.

Costumbres occidentales, colores orientales.

Sí, claveles en Tiananmen, y el mismo viento que agita la bandera congela mis manos hasta no poder ni sostener la cámara.

Las banderas son como algunas respuestas: separan a la Humanidad en lugar de unirla.

Últimos guardianes.

Primero se irguió el hombre, luego se irguieron sus edificios. Es un paso más en la evolución, supongo.

Y probablemente no lo verán nunca.

Pintar poemas de agua: metáfora perfecta de lo efímero.

Sí, abrigaban a los árboles.

Era inevitable.

Panrico adaptado.

El mayor productor de naranjas del mundo.

Sí, efectivamente: no hay problemas para entender los semáforos.

Soldados chinos de viaje por Beijing y turistas aprovechando la ocasión para hacerse una foto.

Un lindo gatito

Sí, no es la fontana de Trevi, pero seguro que los deseos son los mismos.

Una noche, a la caza de luciérnagas.

Las revoluciones estallan en los callejones sin salida.

Sí, té, siempre bien caliente.

Los peces de la abundancia.

Jardines portátiles.

La comida muy caliente está limpia.

Desde luego, si la comida no está bien caliente yo no me la comería.

Introversión.

Detrás del letrero chillón, el pirulí de Beijing.

En un mercadillo en las afueras de Beijing

No son bofetadas: es el frío.

Niño de colores.

Una pausa.

En los mercados de Beijing hay de todo.

Incluso nubes de azúcar.

No hay muchas oportunidades para expresarse en público.

Cometa volando alrededor de la torre de televisión de Beijing.

Y eso que estaba prohibido utilizar el lago como pista de patinaje, según me dijeron.

Detrás de esos muros está la Ciudad Prohibida.

El chino lo inventaron los pintores. Los idiomas occidentales, los contables.

Y los escultores tallan palabras.

Una salida del metro de Pekín en hora punta.

¿Aún quedarán bicicletas en Beijing?

Durante la visita del Presidente de Portugal a China.

Costó arrancarle una sonrisa. Normal, después de todo el día en el mercado esperando que tus padres se ganen la vida a temperaturas bajo cero.

Fuegos artificiales para celebrar el año nuevo chino.

La luz subía al cielo sin que el ruido en la calle fuera atronador y desagradable.

En un túnel bajo las vías del tren.

Al lado de un supermercado. Antiguamente, el color amarillo era de uso exclusivo de los emperadores.

Menos mal que Mao respetó algunas puertas.

Justo después de comprar una bombona de butano para la calefacción.

Las mismas imágenes en ciudades a miles de kilómetros de distancia.

¡Mi bici!