Las revoluciones estallan en los callejones sin salida - Bertolt Brecht

NUNCA DOS OLAS REPETIDAS NI DOS COLORES IDÉNTICOS.

Nunca dos atardeceres iguales.

Nunca dos atardeceres iguales.

La perfección es una ilusión de nuestro cerebro. Disparo cien veces al mar. Mil veces. Un millón. Cada imagen es diferente. Cada escena tiene un matiz de color distinto. Y mi cerebro: esto está mal, los colores deberían ser los mismos, la cámara ha procesado mal. Pero es mentira. Hay personas que creen en la inmortalidad del alma. Otras creen en la reencarnación. Algunas en las dos cosas. Yo sé que llevo un millón de años contemplando el océano y nunca vi dos atardeceres iguales, dos olas repetidas, dos colores idénticos, dos gotas de agua gemelas. Sé que existo aquí y ahora y nunca más. Que no regresaré jamás. Que todo lo que fui y no dije, retornará al océano en medio del silencio. Y todo lo que fui y dije, se olvidará como lágrimas en medio de la lluvia.

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