Las revoluciones estallan en los callejones sin salida - Bertolt Brecht

Latest

ECOLOGISTAS Y ENERGÍA NUCLEAR

Central nuclear de Vandellós desde la playa de la Almadraba.

Central nuclear de Vandellós desde la playa de la Almadraba.


(Por favor, si desea utilizar alguna de las fotos de este sitio web, póngase primero en contacto con el autor - Please, if you want to use any photo of this web site, contact first the author).

Estamos inmersos en una cuenta atrás. Cuando la cuenta llegue a cero, la civilización humana desaparecerá de la faz de la Tierra. La civilización de las hormigas probablemente nos sobreviva varios millones de años. No hace mucho tiempo dejé un libro sobre la energía nuclear a una compañera de trabajo. Al cabo de pocos días me lo devolvió escandalizada. Me dijo que no se lo pensaba leer porque el autor defendía la energía nuclear. La expresión de su rostro me informó además de que le sorprendía mucho que yo le hubiera dejado un libro así. Efectivamente: desde entonces, cada vez que intento explicarle algo sobre procesos de desintegración radioactiva, residuos nucleares, átomos o cualquier otro tema relacionado con energía nuclear, o simplemente con energía, me interrumpe gritando ¡Es que tú eres pro-nuclear! y se aleja de mi antes de que pueda replicarle que si soy algo, soy pro-conocimiento. Mi compañera es licenciada en Ciencias Físicas y profesora de Matemáticas y Física en un colegio de una ciudad europea. Por eso estamos inmersos en una cuenta atrás. Y no sé si falta mucho para llegar a cero.

Momentos iniciales de la manifestación contra la energía nuclear convocada en Barcelona el mes de junio de 2011.

Momentos iniciales de la manifestación contra la energía nuclear convocada en Barcelona el mes de junio de 2011.

En estos tiempos puede parecer muy progresista estar en contra de la energía nuclear. La inmensa mayor parte de los ecologistas y una parte importante de los votantes de partidos de izquierda son manifiestamente contrarios al uso de la energía nuclear como fuente de energía para nuestra sociedad. Por otra parte, líderes de la patronal y del Partido Popular se han mostrado favorables al uso civil de esta fuente de energía. Así la situación, uno podría tener la impresión de que lo progresista es estar en contra de la energía nuclear. Juan López de Uralde, ex-director de Greenpeace España y fundador de Equo, lo expresaba claramente y con contundencia en una entrevista al diario Público (¡En la sección de Ciencias!) del 23 de mayo de 2009:

“Antes se decía eres más tonto que un obrero de derechas. Pues ahora sería eres más tonto que un izquierdista pronuclear”

Estas declaraciones pueden resultar ofensivas para personas que se consideren tan de izquierdas y tan progresistas como el Sr. López de Uralde, o más, y no hayan demonizado la energía nuclear como lo ha hecho él, pero sintetizan muy bien la postura de una parte de los ecologistas. En cualquier caso, dejemos de lado si estas declaraciones pueden ser ofensivas o no y centrémonos en su justificación; al fin y al cabo, ciertas teorías pueden resultar muy ofensivas para algunas personas, pero también muy útiles para entender lo que nos rodea. Si no, que se lo pregunten a Darwin respecto a su teoría de la evolución de las especies. ¿Ilumina el Sr. López de Uralde algún rasgo fundamental de nuestra civilización mediante sus declaraciones? ¿Tendremos que admitir como esencialmente válida su descripción, por muy ofensiva que nos parezca?

Para contestar a esta pregunta debemos analizar los argumentos que se aportan, es decir, debemos valorar cuál es el fundamento de esta declaración y prescindir de las formas. El propio Sr. López de Uralde, en la misma entrevista, unas líneas más adelante, dice que no se puede defender la energía nuclear desde posiciones progresistas

“Porque es un modelo militarizado y muy policial, porque las centrales requieren una alta protección. Además, es un modelo muy centralizado: unos señores producen energía y te venden la electricidad. El modelo que nosotros defendemos, el 100% renovable, es un modelo descentralizado, que no tiene ninguna vinculación con lo militar. La discusión de la energía nuclear no es una discusión de kilovatios, sino de modelo social. Defender la energía nuclear desde posiciones de izquierda es absurdo”.

Esta es la justificación que de su postura da el Sr. López de Uralde. ¿Por dónde empezar? Resulta agotador rebatir a ecologistas como el Sr. López de Uralde porque utilizan las palabras como los magos utilizan su chistera: como un saco donde cabe de todo, desde un conejo blanco e inocente hasta un modelo 100% renovable. Pero eso sí, los magos son honestos: siempre avisan de que están haciendo magia, no Ciencia. Cuando no avisan, pasan de llamarse magos a llamarse estafadores o charlatanes. Fíjense cuán importantes son las palabras.

Otro momento previo a la manifestación antinuclear de junio de 2011.

Otro momento previo a la manifestación antinuclear de junio de 2011. (Se puede leer: "Para vivir más sano, fuera nucleares" y "Un planeta mejor, sin nucleares")

Por ejemplo la palabra “militarizado”. Es el participio del verbo militarizar y, según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, militarizar tiene tres acepciones: infundir la disciplina o el espíritu militar, es la primera, someter a la disciplina militar, la segunda, y, finalmente, dar carácter u organización militar a una colectividad es la tercera. No sé cuál de las tres se podría aplicar a las centrales nucleares que proporcionan energía eléctrica a nuestros hogares e industrias. He estado en varias centrales nucleares españolas y no las he visto sometidas a la disciplina militar, ni infundidas del espíritu de lo militar ni organizadas según un esquema militar. Si se refiere a que la industria nuclear está relacionada con lo militar, tampoco lo entiendo. ¿Qué quiere decir? Como él muy bien debe saber, en las centrales nucleares españolas no se lleva a cabo ninguna actividad que pueda ser útil a los militares, excepto, quizá, el hecho de que se fabrica energía, y eso es útil para todos. ¿Quiere decir que la energía nuclear civil interesa a los militares porque es la tecnología que permite fabricar bombas atómicas? Esto es mentira. La tecnología necesaria para construir una central nuclear es diferente de la tecnología necesaria para construir una bomba atómica. Y el Sr. López de Uralde debería saberlo, puesto que opina con tanta contundencia sobre el tema de la energía nuclear. No hay ninguna ley física que obligue a que la explotación civil de la energía nuclear sirva también para la fabricación de bombas atómicas o de cualquier otra arma nuclear.

¿Es posible realmente con el nivel tecnológico actual sustentar nuestra sociedad únicamente con fuentes de energía renovable?

¿Es posible realmente con el nivel tecnológico actual sustentar nuestra sociedad únicamente con fuentes de energía renovable?

Por otra parte, el Sr. López de Uralde puede que defienda un modelo 100% renovable pero, tal y como él confiesa en la misma entrevista, no por eso renuncia a viajar en avión. Los aviones pueden volar gracias al queroseno, un derivado del petróleo, la misma fuente de energía que mueve la mayor parte de la maquinaria bélica del mundo. Puede que se refiriera precisamente a esto: a que hay submarinos y barcos movidos con energía nuclear. Sin embargo, la fracción de navíos movidos con energía nuclear es irrisoria frente al resto de maquinaria bélica movida mediante derivados del petróleo. Y todavía no he visto ninguna declaración de Greenpeace diciendo que hay que cerrar ya, inmediatamente, las refinerías de petróleo porque es un modelo militarizado, como sí he visto manifestaciones convocadas por Greenpeace y otras organizaciones -algunas de ellas partidos políticos llamados de izquierdas- a favor del cierre inmediato de las centrales nucleares -las fotos que ilustran este artículo corresponden a la que se convocó en Barcelona en junio del año 2011-.

El Sr. Joan Ridao atendiendo a los medios de comunicación instantes antes del inicio de la manifestación.

El Sr. Joan Ridao atendiendo a los medios de comunicación instantes antes del inicio de la manifestación.

Quizá no he entendido bien y se refiera el Sr. López de Uralde a que los conocimientos sobre el núcleo atómico tengan aplicaciones militares -fíjense que he dicho “conocimientos sobre el núcleo atómico”, no tecnología nuclear porque, como ya he dicho, la tecnología nuclear no tiene por qué tener aplicaciones militares-. Si es así, así debería haberlo dicho, para que todos pudiéramos entender bien a qué se refiere. Porque si lo hubiera dicho así todos hubiéramos entendido a la primera que a lo que se refiere es al fin de la civilización humana; no al fin de la civilización tal como la conocemos, sino a su fin, a secas. Los conocimientos de biología tienen aplicaciones militares, pero sin ellos no sería posible la medicina moderna. El fuego tiene aplicaciones militares, pero sin él no sería posible… nada. ¿Era esto a lo que se refería el Sr. López de Uralde? Si él no aboga por el fin de la Humanidad, que supongo que no, ¿por qué hace declaraciones confusas al respecto?

Diversas organizaciones políticas consideradas progresistas participaron en la marcha antinuclear.

Diversas organizaciones políticas consideradas progresistas participaron en la marcha antinuclear.

Quizá lo que quería decir el Sr. López de Uralde es que la industria nuclear tuvo su origen en intereses militares -si es así, debería haberlo dicho así, ya saben: es importante utilizar bien las palabras para que no se conviertan en chisteras de mago-. Los ecologistas insisten una y otra vez en que la industria de la energía nuclear de aplicación civil tiene su origen en los intereses militares, como si descubrieran América, cuando lo cierto es que la inmensa mayoría de tecnologías de uso corriente hoy en día, por no decir todas, y empezando por internet o los antibióticos, y muchos materiales de uso común, tienen origen en intereses militares, o al menos tienen un estrecho vínculo con ellos. Sobre este aspecto también habría mucho que discutir pues no creo que la fuente de motivación del matrimonio Curie, y de tantos otros científicos, fuera la industria militar, aunque los militares acabaran interesándose por las investigaciones de los científicos que investigaban el núcleo de los átomos. Un detalle que no mencionan los ecologistas es que hoy en día se están utilizando como combustible en centrales civiles parte de los arsenales nucleares desmantelados, de esta forma se puede dar salida pacífica a unas armas que han sido, son y serán, la vergüenza de la Humanidad. Sobran hoy en día los motivos por los que la Humanidad, todos y cada uno de los seres humanos de este planeta -y algunos más que otros-, sienta vergüenza, y entre esos motivos, no hay que despreciar el de utilizar las palabras como chisteras de mago.

La pancarta correspondiente a otra organización política considerada progresista.

La pancarta correspondiente a otra organización política considerada progresista.

Quizá por eso no me gusten las palabras del Sr. López de Uralde: porque nunca me gustaron los magos que se presentaban como expertos en Física Nuclear. De la misma forma que no me gustaría un policía que se presentara como experto en masaje shiatsu, excepto quizá si ese policía fuera el Gran Wyoming disfrazado de policía. Perdonen la broma, pero es que no sé cómo digerir si no las palabras del Sr. López de Uralde. Siempre que he estado en una central nuclear he visto cuerpos de seguridad privada encargándose de la vigilancia de las instalaciones. He visto más policía en las ciudades y, francamente, espero que siga siendo así y espero que las instalaciones que requieran ser protegidas sigan siendo protegidas porque, ¿saben?, tal y como le dijo un alumno mío a una compañera de clase durante un examen, esto no es Bambi -la película- y si quieren llorar, lloren, pero sepan que hay a nuestro alrededor un montón de instalaciones peligrosas, de todo tipo -y no me estoy refiriendo a las antenas de telefonía móvil-. ¡Qué estoy diciendo! Incluso los coches son estadísticamente más peligrosos que la energía nuclear, y por eso necesitamos semáforos y policías para controlar el tráfico. Me temo que aun y sin utilizar coches, ni caballos, por el mero hecho de ser humanos, seguiríamos necesitando policía. Quizá el Sr. López de Uralde quería decir que la policía sólo sirve a los intereses de las empresas, o de otros grupos con poder, de la misma forma que en la Edad Media los soldados servían a los intereses del señor feudal que los contrataba. No lo sé; si alguien pudiera explicarme mejor las palabras del Sr. López de Uralde, lo agradecería. Y lo digo en serio, ahora no bromeo.

En las chisteras de mago cabe de todo y, al final, acaba todo revuelto: el consumir menos, el repartirse el trabajo y el cierre de centrales nucleares, como si las centrales nucleares significaran algo más que un medio de producción de energía.

En las chisteras de mago cabe de todo y, al final, acaba todo revuelto: el consumir menos, el repartirse el trabajo y el cierre de centrales nucleares, como si las centrales nucleares significaran algo más que un medio de producción de energía.

Otra palabra: centralizado. Dice literalmente: “Unos señores producen energía y te venden la electricidad”. Me gustaría saber de qué está hablando el Sr. López de Uralde. ¿De la energía eólica? ¿De la energía solar? ¿Del gas natural? ¿Del uranio? Podría estar hablando de cualquier cosa. ¿No es así como funcionan los parques eólicos? Unos señores, los dueños del parque eólico, producen energía y te venden la electricidad. ¿O estoy equivocado? Quizá esté diciendo que no está de acuerdo con que haya empresas y que los dueños de estas empresas ganen dinero al comercializar su producto. Pero esto es otro debate. En un gesto de buena voluntad continuaré hablando de redes de energía y no de chisteras de mago. Es cierto que la centralización en la producción de energía es uno de los puntos débiles de la civilización humana actual. Hoy en día, el grueso de la producción energética de un país, de cualquier país, es centralizada, incluso si se obtiene a partir de una fuente renovable. El Sr. López de Uralde está hablando de una tecnología que, sencillamente, no existe, ni se espera que exista en pocos años. No hay ningún problema con ello, a mi me encantan las novelas de ciencia ficción: el problema es que habla como si existiera ya esa tecnología. A mi personalmente me encantaría producir en mi propia casa la energía que consumo y no tener que depender de ninguna empresa productora, pero procuro no engañarme al respecto: vivo en una ciudad con una densidad de población elevadísima y hoy en día no hay tecnología para cumplir mi sueño, ni se prevé que la haya en pocos años. Aún más: cuando exista esta tecnología, no dependeré de una empresa productora de energía, pero sí de una empresa productora de tecnología -que a su vez, habrá que ver de dónde saca la energía para producir esa tecnología-. Aun y suponiendo que el 100% del consumo energético se pudiera suplir actualmente con fuentes renovables, que no se puede, con la tecnología actual seguiríamos estando en un modelo centralizado. Por supuesto, quizá sería deseable que no fuera así pues si los centros de producción de energía fueran más variados y estuvieran más distribuidos entonces uno de los cimientos de la civilización sería mucho más sólido, pero la tecnología actual no nos permite conseguirlo. Hay miles de científicos investigando nuevas formas de producción y de distribución de la energía, formas que ojalá nos permitan cambiar el modelo de producción, pero tendremos que esperar al futuro, tendremos que esperar a que el esfuerzo denostado y constante de esos miles de científicos empiece a dar fruto. Y el principal obstáculo para que el esfuerzo de estos científicos de fruto no son las centrales nucleares, como parecen empeñados algunos ecologistas en hacernos creer, sino la confusión que propagan las personas que no tienen cuidado con las palabras. A mi no se me ocurre cómo la existencia de centrales nucleares tiene que interferir con el desarrollo de otras fuentes de energía. Quizá algún ecologista anti-nuclear tenga a bien explicármelo pero, por favor, si lo hace, que no me haga perder el tiempo con una lista de tópicos y de palabras-conejo sacadas de chisteras de mago.

Participantes en la manifestación antinuclear instantes antes de iniciar la marcha.

Participantes en la manifestación antinuclear instantes antes de iniciar la marcha.

El Sr. López de Uralde acaba su declaración diciendo que la discusión de la energía nuclear no es cuestión de kilovatios sino de modelo social. Por los motivos expuestos previamente, donde pone nuclear pueden ustedes poner eólica, solar, fósil o hidroeléctrica. Con la justificación que de ella da el Sr. López de Uralde, la frase serviría igual. Habrá que preguntar a los ecologistas anti-nucleares si no se dan cuenta de que las razones que dan para pedir el cierre de las centrales nucleares también deberían impulsarles a pedir el cierre de refinerías de petróleo, parques eólicos, centrales y huertos solares, centrales hidroeléctricas y, en general, cualquier instalación tecnológica actual.

Al final, mi conclusión personal es que las declaraciones del Sr. López de Uralde resultan ofensivas no por la contundencia con que las expresa sino porque están huecas, porque las razones que aporta no son razones: son nubes de humo, y en definitiva lo que hace es atizar el miedo y la ignorancia. Aún estoy esperando a que algún ecologista me pruebe con medidas en la mano que los alrededores de las centrales nucleares están contaminados con radioactividad, como afirman a menudo. No digo que estén equivocados o no, simplemente digo que me gustaría que presentaran pruebas. Hasta la fecha de hoy, las únicas medidas que he visto no avalan esta tesis. Y he hablado con más de una persona honesta aterrorizada porque había pasado cerca de una central nuclear.

No es por nada, pero este participante en la manifestación tenía que estar pasándolo realmente mal pues era un día caluroso del mes de julio. A no ser que fuera un robot o un zombie, claro.

No es por nada, pero este participante en la manifestación tenía que estar pasándolo realmente mal pues era un día caluroso del mes de junio. A no ser que fuera un robot o un zombie, claro.

Y el miedo me preocupa. Es el principal enemigo de la democracia, de la paz, de la libertad y del conocimiento; en definitiva, de todo aquello que aprecio y tengo en gran estima.

Ninguna idea u opinión fundamentada en el miedo puede ser considerada progresista. Cuando hablo con personas que están en contra del uso civil de la energía nuclear me doy cuenta de que la opinión de una buena mayoría de estas personas se sostiene en el miedo y no en un conocimiento ponderado de las ventajas e inconvenientes de la tecnología nuclear actual. Miedo fomentado por declaraciones como la del Sr. López de Uralde. Miedo a la radioactividad, al plutonio, a los residuos nucleares, a cosas de las que mucha gente ha oído hablar y sobre las cuales su única fuente de información han sido organizaciones ecologistas como Greenpeace u otras semejantes. Llego a esta conclusión después de hablar con muchas personas que no sabían en realidad qué es la radiación, ni qué es el plutonio o el uranio, ni siquiera qué son los átomos o los isótopos, ni digamos ya cómo está construida una central nuclear y, sin embargo, a pesar de todo este desconocimiento fundamental, o precisamente quizá debido a él, sostenían posturas monolíticas, inquebrantables, inamovibles y contrarias al uso civil de la energía nuclear. Muchas de estas personas, que carecían de conocimientos básicos de Física, creían firmemente que la energía nuclear ha sido el mayor desastre tecnológico de la historia de la Humanidad. He conocido personas que viven en España y que estaban aterrorizadas porque la radioactividad liberada al medioambiente en el accidente nuclear de Fukushima iba a deteriorar su salud, personas que atribuían el mal tiempo de principios de verano al accidente nuclear de Fukushima, e incluso llegué a hablar una vez con una mujer que culpaba de una gastroenteritis que tuvo durante una excursión al hecho de haber pasado al lado de la central nuclear de Trillo. Todas estas personas basaban su opinión sobre la energía nuclear en su miedo a lo desconocido, y creían que era suficiente con ver fotos o imágenes en la tele para conocer la verdad sobre el tema de la energía nuclear, o cualquier otro tema. Raramente los seres humanos respaldamos nuestras más firmes opiniones con nuestro conocimiento. Más bien, los cimientos de nuestras opiniones tienen que ver más con emociones que con conocimiento. Es necesario romper con esta dinámica. Más necesario que nunca. Nos hallamos inmersos en una civilización cuyos cimientos están en el conocimiento científico del Universo, no podemos seguir comportándonos como primates ignorantes que viven en la selva y se asustan al ver un relámpago en el cielo.

¿Son libres los niños de escoger sus propios caminos? Esta fue mi respuesta a un participante en un foro de Greenpeace que me acusó de tener el corazón duro y de creer que los niños afectados por el accidente de Chernóbil no existían:"¿por qué cree que tengo el corazón duro? ¿Porque no utilizo a los niños para intentar conmover? Lo único que le he pedido ha sido más información. ¿Es un delito? ¿En lugar de eso debería haber pedido kleenex para secarme las lágrimas? Lo siento, mis lágrimas son cosa mía. Aquí se viene llorado de casa. Al menos, yo sí, porque no intento conmover ni convencer a nadie, sólo intento compartir conocimientos, datos. Pero está claro que me he equivocado de foro. He visto el vídeo que enlaza. Están muy bien, en serio, pero ni un dato. ¿Ha leído usted los artículos que enlazo yo? El trabajo que hacen ustedes acogiendo estos niños me parece excelente; si los niños disfrutan y repiten... ¡les felicito! Por supuesto, ¿por qué no iba a hacerlo? ¿Por qué habría de criticarlo? ¿Por qué al pedir más información me ha de decir que creo que esos niños no existen y que tengo el corazón duro? ¿He juzgado yo su corazón? Por supuesto que no. ¿Quién soy yo para hacer algo semejante? ¿Por qué cree usted que me conoce lo suficiente como para juzgar mi corazón? ¿Por lo que digo? Sólo he pedido información. Acabo este comentario como el anterior: hacer preguntas irrita a las personas que confunden su opinión con la verdad."

¿Son libres los niños de escoger sus propios caminos? Esta fue mi respuesta a un participante en un foro de Greenpeace que me acusó de tener el corazón duro y de creer que los niños afectados por el accidente de Chernóbil no existían:¿por qué cree que tengo el corazón duro? ¿Porque no utilizo a los niños para intentar conmover? Lo único que le he pedido ha sido más información. ¿Es un delito? ¿En lugar de eso debería haber pedido kleenex para secarme las lágrimas? Lo siento, mis lágrimas son cosa mía. Aquí se viene llorado de casa. Al menos, yo sí, porque no intento conmover ni convencer a nadie, sólo intento compartir conocimientos, datos. Pero está claro que me he equivocado de foro. He visto el vídeo que enlaza. Están muy bien, en serio, pero ni un dato. ¿Ha leído usted los artículos que enlazo yo? El trabajo que hacen ustedes acogiendo estos niños me parece excelente; si los niños disfrutan y repiten... ¡les felicito! Por supuesto, ¿por qué no iba a hacerlo? ¿Por qué habría de criticarlo? ¿Por qué al pedir más información me ha de decir que creo que esos niños no existen y que tengo el corazón duro? ¿He juzgado yo su corazón? Por supuesto que no. ¿Quién soy yo para hacer algo semejante? ¿Por qué cree usted que me conoce lo suficiente como para juzgar mi corazón? ¿Por lo que digo? Sólo he pedido información. Acabo este comentario como el anterior: hacer preguntas irrita a las personas que confunden su opinión con la verdad.

A juzgar por mi experiencia personal, y a juzgar por los comunicados de Greenpeace y las declaraciones de diferentes dirigentes ecologistas en los medios de comunicación, en el caso de la energía nuclear la emoción que respalda opiniones tan firmes es la fuerza más sencilla y eficaz a la hora de aglutinar a mucha gente y convertirlos en creyentes en una causa: el miedo, el mismo miedo que debieron sentir buena parte de nuestros lejanos antepasados cuando vieron a algunos de sus congéneres hacer experimentos con el fuego en lugar de huir despavoridos de él. En aquella lejana época está claro quién era el grupo progresista. Hoy en día, de la misma forma que no consideraríamos progresista a un chimpancé que no utiliza herramientas para recolectar frutas de los árboles, o a una persona que cree que la teoría de la evolución de Darwin justifica que los ricos triunfen y los pobres mueran de hambre, o a otra persona que cree en la salvación del alma a través de la mortificación de la carne, tampoco podemos considerar progresista a un ecologista que sin más argumentos en la cabeza que el accidente de Chernóbil o el de Fukushima dice que hay que prescindir de la energía nuclear porque es una amenaza para el medio ambiente. Desde luego, no si su opinión se basa en declaraciones como la citada del Sr. López de Uralde u otras semejantes. La industria nuclear es criticable, pero como lo es cualquier otro tipo de actividad industrial humana. Y es más: debe ser criticada, pero con argumentos sólidos y espíritu constructivo, si no es así, la crítica no tiene ningún valor, de la misma forma que no tuvo ningún valor la crítica de la Santa Inquisición al trabajo de Galileo Galilei.

Debe de ser chulo caminar con zancos por la calle.

Debe de ser chulo caminar con zancos por la calle.

Todos aquellos que están en contra de utilizar el núcleo atómico como fuente de energía eléctrica deberían dejar de mencionar el accidente de Chernóbil para captar adeptos a su causa, pues utilizar el nombre de Chernóbil tal y como lo hacen, como invocación de todos los miedos atávicos que acumula el alma humana, es una falta de respeto a las víctimas. No hace muchos, Hugo Morán, secretario federal de medio ambiente del PSOE, se preguntaba “¿Se puede producir un accidente como el de Chernóbil?” y se contestaba él mismo:

“Pues sí, porque ya se produjo”

Leí estas declaraciones el 21 de junio del año 2009 en el diario Público pero he leído y oído cosas parecidas en otros medios y en otras ocasiones. Vamos a dejar a parte la lógica de la frase, que es totalmente falaz –no porque haya ocurrido una vez tiene que volver a ocurrir otra vez-, y centrémonos en la actitud que hay detrás de este tipo de declaraciones. Lo digo porque creo que es representativa de buena parte de los ecologistas actuales. La intención de este señor al decir algo así no era la de informar a la gente: su intención es pura y simplemente asustar a la gente para que tomen partido a su favor. La citada declaración no tiene ningún valor informativo ni ilustrativo, ni metafórico, su único valor es el de provocar miedo. La pregunta y la respuesta de Hugo Morán no retrata la realidad, retrata a quien la dice: es una persona a la que no le importa hablar de una forma irracional –no porque haya ocurrido una vez tiene que volver a ocurrir otra vez- y a la que no le importa utilizar el nombre de un episodio tan extremadamente, tan inimaginablemente doloroso, en su propio beneficio. Si esto es ser progresista, es lamentable ver en qué se ha convertido el idealismo de la revolución socialista. Las centrales nucleares españolas no tienen nada que ver con centrales nucleares como la de Chernóbil, ni por su construcción ni, sobre todo, por su gestión; por lo tanto, lo primero que debería haber contestado este señor a la pregunta de si es posible otro Chernóbil es pura y simplemente: “Aquí en España, no”. Y después podría haber completado esta respuesta con los comentarios que considerara oportunos, como por ejemplo que eso no significaba que los accidentes fueran imposibles, siempre y cuando estuvieran respaldados por información suficientemente contrastada. Uno esperaría que los responsables políticos de este país tomaran decisiones basándose en datos objetivos, o al menos en información bien fundamentada, y no en opiniones personales e impresiones subjetivas. Pero en este caso, quien espera, desespera, pues no parece ser así. Todo aquel que tenga interés real por superar la fase de la superstición y entrar en el universo de la información, puede consultar la página web:

http://weblogs.madrimasd.org/ciencianuclear/

como primer paso, y a continuación leer el libro Nucleares, ¿por qué no? del Dr. Manuel Lozano Leyva, como segundo paso. En el libro del Dr. Leyva hallará entre otros muchos datos interesantes una de las mejores descripciones, si no la mejor, sobre las causas del accidente de Chernóbil que el autor de este artículo ha leído nunca. En la página web, además de toda una serie de datos complementarios a la explicación del Dr. Leyva sobre el accidente de Chernóbil, podrá encontrar una respuesta contundente y bien argumentada a la postura de las principales organizaciones ecologistas españolas sobre la central nuclear de Garoña, y en especial a las declaraciones que ha realizado el Sr. Carlos Bravo, responsable de la campaña contra la energía nuclear aquí en España de Greenpeace, al respecto, además de mucha información crítica sobre energías renovables y las subvenciones que reciben por parte del Estado. Y aquí la palabra “crítica” se emplea con la acepción de fundamental. Otra página web de obligada consulta una vez uno se ha dado cuenta, como se dio cuenta Marie Curie, de que en la vida no hay nada que temer sino sólo cosas que comprender es la siguiente:

http://lapizarradeyuri.blogspot.com/2010/05/mitos-de-chernobyl.html

Si analizamos las palabras de los que lideran el movimiento antinuclear podemos encontrarnos con auténticas barbaridades que en nada tienen que envidiar a la ideología nazi. Antes de escandalizarse lea las palabras citadas a continuación, por favor.

Si analizamos las palabras de los que lideran el movimiento antinuclear podemos encontrarnos, tras las sonrisas y el buen rollo, con auténticas barbaridades que en nada tienen que envidiar a la ideología nazi. Antes de escandalizarse lea las palabras citadas a continuación, por favor.

Por cierto, en la misma entrevista a Hugo Morán mencionada antes, el secretario federal del PSOE llega a decir:

“La energía nuclear pervierte el devenir lógico de la biología y pone en riesgo la seguridad de las personas y de los ecosistemas.”

Una vez más, nos encontramos ante una frase que no retrata ningún rasgo esencial de la realidad: sólo retrata a quien la emite, y en concreto retrata su profunda ignorancia, o bien su profunda voluntad de manipulación. ¿Cuál es el devenir lógico de la biología? La única lógica de la biología es que los débiles mueran y los mejor adaptados sobrevivan. Sin piedad. Esa es la lógica de la biología. Que el diabético muera sin su insulina artificial, que millones de niños sufran enfermedades horribles sin sus vacunas, que los miopes mueran de hambre o devorados por las fieras de la selva, que sólo sobrevivan los mejores organismos, los más fuertes, los más adaptados, sin clemencia, sin piedad, sin mirar atrás ni preguntarse por el valor de la vida humana. La misma vida humana que ha descubierto, no gracias a la contribución de Hugo Morán, por cierto, que la principal fuente de energía que ha permitido la proliferación de vida en este planeta es nuclear: el sol, la estrella que nos ilumina, les guste o no a ecologistas como Hugo Morán, tiene un corazón nuclear. De fusión. ¿Sabría el señor Hugo Morán explicar la diferencia entre la energía nuclear de fusión y la de fisión? No lo sé. Quizá sí. Si sabe explicarla… ¿por qué emite frases como la última citada? Y hace millones de años hubo reactores nucleares espontáneos en la corteza terrestre. Ya no los hay, pero los hubo, en medio de ecosistemas que ya estaban formados. Y continuaron su evolución implacable, bajo la tutela de la misma fría lógica biológica que cita el señor Hugo Morán. ¿Sabría explicar el señor Hugo Morán por qué ya no hay reactores nucleares espontáneos en la corteza terrestre? Una pista: no los prohibió la lógica biológica, ni los ecologistas.

Los acampados de Plaza Catalunya también participaron en la manifestación. Leí el libro Indignaos, de Stephane Hessel, y me considero un indignado (¡y hasta cabreado!) con la situación mundial actual, pero no puedo estar de acuerdo con el movimiento 15-m en el tema de la energía nuclear.

Los acampados de Plaza Catalunya también participaron en la manifestación. Leí el libro Indignaos, de Stephane Hessel, y me considero un indignado (¡y hasta cabreado!) con la situación mundial actual, pero no puedo estar de acuerdo con el movimiento 15-m en el tema de la energía nuclear.

La mayoría de ecologistas que están en contra de la energía nuclear actual están también en contra de la energía nuclear de fusión. Después de leer varios libros, blogs y entrevistas, y después de hablar con algunos de ellos, creo que deberían revisar los argumentos en los que basan su opinión. Digo esto porque una de las primeras cosas que argumentan para justificar el abandono de los proyectos de fusión es que se lleva ya más de medio siglo en el intento de conseguir controlar la energía nuclear de fusión para su uso civil y aún no se ha conseguido ningún resultado práctico. Para darse cuenta de lo endeble que es este argumento bastará decir doscientos años. Dos cientos años es lo que hemos tardado en recorrer el camino histórico que conecta la pila de Volta –un armatoste formado por discos de zinc y cobre apilados unos sobre otros con una solución salina entre ellos- con las modernas baterías de ión litio, de apenas un centímetro de diámetro y unos pocos milímetros de grosor. Hay muchos más casos históricos que podrían ponerse como ejemplo, pero basta con éste para comprender que, al fin y al cabo, cincuenta años no tiene por qué ser tanto tiempo en cuestiones científicas y tecnológicas, sobre todo si se trata de resolver un problema mucho más complejo que la miniaturización de la pila de Volta. Y sobre todo, también, si se tienen en cuenta los avances espectaculares que se han producido en este campo en los últimos años. Núria Almirón y Marcel Coderch califican el proyecto ITER en particular y el uso de la energía de fusión para producir electricidad en general, en la página 203 de su libro El espejismo nuclear, como “promesas que, antes de haber demostrado nada, exigen gastar enormes recursos económicos y, lo que es peor, enormes recursos energéticos”. Sin embargo, el ITER es un proyecto de investigación bien fundamentado en experimentos y resultados anteriores. Donde ellos ven “más de cincuenta años de intentos fallidos” (pag. 200) muchos otros vemos cincuenta años de progresos continuos. Desde que se publicaron los Principios matemáticos de la Filosofía Natural de Newton hasta la consolidación de la moderna industria de satélites han pasado unos trescientos años; y desde que el juramento hipocrático fuera pronunciado por primera vez hasta el descubrimiento de los antibióticos, unos dos mil quinientos años – por cierto, la Medicina, y la Química y la Biología, también tienen horribles aplicaciones militares … y nadie plantea su abandono- . Sí es cierto que la posibilidad de disponer en el futuro de una fuente de energía basada en la fusión nuclear no debería servir como excusa para la euforia y el despilfarro. Pero el despilfarro no es desde luego lo que Nuria Almirón y Marcel Coderch toman por despilfarro: no son los 10000 millones de euros que se van a invertir, según ellos – página 203 -, a lo largo de 30 años. Aunque la cifra impresione y pueda parecer una cantidad astronómica un simple cálculo nos convencerá de que en realidad es una cantidad irrisoria y de que es una lástima que se dediquen tan pocos recursos económicos a proyectos de investigación tan importantes – hay que tener en cuenta que incluso si el ITER fracasara no será en realidad un fracaso pues habremos aprendido muchísimas cosas por el camino: habremos aprendido, por ejemplo, cómo no podemos conseguir una fusión rentable y, mientras tanto, habremos generado tanta ciencia y tecnología que el camino habrá valido la pena-. Si dividimos 10000 millones de euros entre 30 años y luego entre 400 millones de europeos (la población real es de unos 456 millones en el año 2004 según el INE – www.ine.es – ) obtenemos que el ITER costará 0,83 euros por europeo… ¡al año! Si tenemos en cuenta que el proyecto está financiado también por países que no son de la Unión Europea, la cifra se hace aún más ridícula. Se podría gastar tres veces esa cantidad en tres veces menos tiempo y seguiría siendo una cifra razonable. A quien le dé pereza hacer la división puede pensar que, según se ha hecho público el mes de junio de 2010, el fondo de rescate que ha preparado el gobierno español para las cajas consta de 99000 millones de euros y comparar las cifras. Aun y así puede haber gente que considere excesiva esta asignación de recursos a un proyecto de investigación como el ITER. Núria Almirón y Marcel Coderch son dos de estas personas, tal y como queda patente en su libro. Sin embargo, apostar por una única línea de investigación, renunciar a la energía nuclear o a las energía renovables, a cualquiera de las dos, sería muy poco prudente.

Instantánea de la manifestación antinuclear en sus primeros metros. Mediodía de junio soleado y caluroso.

Instantánea de la manifestación antinuclear en sus primeros metros. Mediodía de junio soleado y caluroso.

Lo prudente y razonable es diversificar de una forma racional los recursos disponibles para la investigación en fuentes de energía. Habría que tener en cuenta en este debate que el propio cerebro humano es un enorme consumidor de energía antes de valorar como un despilfarro los “enormes recursos energéticos” que se van a invertir en el proyecto. El cerebro humano representa menos del 2 % de la masa de un cuerpo humano y sin embargo consume un 20 % de la energía que consume un ser humano; así que está clara cuál fue la estrategia de supervivencia por la que optaron nuestros antepasados: gastar energía en pensar (sí, es increíble: ¡En pensar!). Mientras otros seres vivos desarrollaban branquias, alas o la posibilidad de cambiar de color, nosotros invertíamos buena parte de la energía que consumíamos en las funciones de nuestro cerebro. Era una apuesta arriesgada. Pero de momento ha salido bien. Cualquier especie que invirtiera tanta energía en un órgano que no le confiriera una ventaja crucial para su supervivencia hubiera sido eliminada por selección natural mucho tiempo atrás. Cuando observamos la historia humana a una escala evolutiva, descubrimos que más allá de la curiosidad o de los beneficios económicos, los seres humanos investigamos por un motivo mucho más simple: desde un punto de vista evolutivo los seres humanos investigamos para sobrevivir. Evidentemente hay fondos de inversión mucho más seguros: otros muchos seres vivos, como por ejemplo los insectos, han logrado sobrevivir mucho más tiempo que nosotros sobre la faz de la Tierra sin recurrir a cerebros sedientos de energía. Sin embargo, yo personalmente no estoy dispuesto a cambiar lo interesante que me parece la vida como ser humano por la seguridad evolutiva de un insecto. No sé si habrá algún ecologista que tenga una opinión diferente al respecto. En definitiva: todos los proyectos de investigación que se llevan a cabo hoy en día no son más que la evolución natural de una tendencia que empezó hace cientos de miles de años con nuestra especialización como seres cerebrales.

Mi camuflaje en medio de los antinucleares.

Mi camuflaje en medio de los antinucleares.

El movimiento ecologista debería preguntarse si no sería mucho más rentable desde el punto de vista de defensa del medio ambiente dedicar las energías y los recursos que dedican a criticar la energía nuclear, o al menos una parte de estas energías y recursos, a controlar otro tipo de industrias que generan día a día importantes cantidades de residuos tóxicos y la gestión de los cuales puede convertirse en un negocio nefasto para el medio ambiente. Roberto Saviano explica en su libro Gomorra cómo funciona la gestión de los residuos tóxicos de buena parte de la industria italiana y es realmente escalofriante: en Italia no tienen centrales nucleares pero en muchos puntos del país la contaminación debida a estos residuos está llegando, si no ha llegado ya, a unos niveles absolutamente insostenibles. Hay indicios de que estos niveles de contaminación están causando ya serios problemas de salud a los habitantes de las zonas afectadas. ¿Nadie recuerda que hace pocos años, concretamente en marzo de 2008, la Comisión Europea amenazó a Italia con la prohibición de exportar productos lácteos originarios de la región de Campania, en especial la mozarella de búfala, debido a los elevados niveles de dioxinas detectados en la leche procedente de esa región de Italia? Buena parte de la industria necesaria para mantener nuestro estilo de vida, ya sea en Italia o en cualquier otro país, es contaminante para el medio ambiente y es imprescindible una regulación y un cumplimiento estricto de esta regulación. Me pregunto si la polémica que crean los ecologistas con el tema de la energía nuclear no será una polémica útil, en el sentido de que de esta forma desvían la atención pública y así cierto tipo de empresarios tienen las manos un poco más libres para abaratar los costes de la gestión de los residuos tóxicos que producen sus empresas. Confieso no tener datos objetivos al respecto pero es una pregunta que me planteo a menudo, sobre todo después de haber leído Gomorra.
 Hay industrias que me causan mucha más inquietud que la industria nuclear por el mero hecho de que no estoy seguro de si están tan controladas como la industria nuclear. Vivir en una sociedad industrial como la nuestra significa vivir inmerso en una sopa de substancias químicas artificiales, substancias que son nuevas sobre la faz de la Tierra y con las cuales nuestro organismo no ha entrado en contacto en ningún momento de los millones de años que llevamos evolucionando sobre este planeta. En el año 2004 se llevó a cabo un análisis a 39 eurodiputados y se encontraron una media de 41 substancias tóxicas en su sangre, DDT y policlorobifenilos (PCB), entre otras. El DDT está prohibido desde hace tiempo y los PCB desde 1985, según páginas oficiales de la propia Unión Europea (http://europa.eu/legislation_summaries/internal_market/single_market_for_goods/chemical_products/l21280_es.htm). A pesar de estas prohibiciones se encontraron en la sangre de los eurodiputados, lo cual demuestra la persistencia de estas substancias en el medio ambiente y en nuestro organismo. Los PCB están clasificados como probables carcinógenos humanos y tienen otros efectos adversos, como la toxicidad reproductiva, según la misma página citada. La noticia sobre este análisis de sangre se puede encontrar en los medios de comunicación y, en concreto, en la edición del 22 de abril de 2004 del diario ABC, diario poco dado a utopías progresistas (también se puede consultar en la página: http://www.cesarsalgado.net/misc/040422.htm).
 Los riesgos a los que se enfrenta la humanidad hoy en día son reales y contundentes, pero muy diferentes a los riesgos a los que se enfrentaban nuestros antepasados hace miles de años cuando tenían que huir continuamente de los depredadores, y no podemos enfrentarnos a estos riesgos con la mentalidad de unos homínidos que se esconden en el fondo de una cueva atemorizados cuando estalla la tormenta y brillan los relámpagos en el cielo.

Pancarta de Greenpeace en la manifestación antinuclear de junio de 2011 en Barcelona.

Pancarta de Greenpeace en la manifestación antinuclear de junio de 2011 en Barcelona.

La conservación del medio ambiente es uno de los ingredientes fundamentales de la lucha por la libertad, y las herramientas fundamentales para llevar a cabo esta lucha no son otras que información, educación, legislación y firmeza: todo lo que sea falta de rigor y demagogia debe quedar desterrado bien lejos pues, a la larga, sirve únicamente a los intereses de aquellos que creen que el orden social de la Edad Media, con señores y vasallos, no era después de todo tan malo.

Sarcófago de Vandellós II después de haber sido visitado por un grupo de alumnos.

Sarcófago de Vandellós II después de haber sido visitado por un grupo de alumnos.

ACTUALIZACIÓN:

Este artículo se escribió en el año 2010, es decir, antes del accidente de Fukushima. A excepción de alguna falta tipográfica que se me había pasado en una primera revisión, no he considerado necesario cambiar prácticamente nada: creo que los argumentos expuestos siguen siendo en esencia válidos. Me gustaría añadir, eso sí, algunas notas para aportar un poco más de información:

Primera:
Dos páginas web donde se puede encontrar mucha información sobre el accidente de Fukushima son: La pizarra de Yuri (concretamente a partir del enlace http://www.lapizarradeyuri.com/2011/04/14/fukushima-ines-7/) y http://fernandez-ordonez.net/web/ . Tanto en una como en otra, se puede encontrar también abundante información sobre el accidente de Chernóbil.

Segunda:
El ITER no es el único proyecto que intenta conseguir la fusión sostenida con rendimiento neto de energía. También existe, por ejemplo, el proyecto HiPER. Para más información al respecto: http://francisthemulenews.wordpress.com/2011/04/27/hiper-la-fusion-nuclear-por-confinamiento-inercial-en-europa/

Tercera:
Un apunte sobre energía solar. Cito a continuación un fragmento de una entrevista al Dr. Novoselov realizada por el autor de la página web La pizarra de Yuri:

Con la crisis energética actual, y la energía nuclear comprometida a raíz de los sucesos de Fukushima, ha aumentado el interés en las energías renovables. ¿Serviría el grafeno para desarrollar nuevas células solares mucho más eficientes y baratas que las actuales? ¿Podría sentar las bases de una revolución energética?

El grafeno es sólo una parte de las células solares del futuro. Hay otras muchas partes que deben desarrollarse también. Queda un camino muy, muy largo para que se desarrollen células solares significativamente más eficientes.

El Dr. Novoselov fue premio Nobel de Física en el año 2010 (http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/2010/announcement.html#). La entrevista entera se puede encontrar siguiendo este enlace: http://www.lapizarradeyuri.com/2011/06/11/grafeno-el-material-de-los-suenos-con-entrevista-al-nobel-de-fisica-2010/

Cuarta: Al respecto de Greenpeace, conviene leer la siguiente información: http://ecos.blogalia.com/historias/57999 y también (en inglés): http://www.marklynas.org/2011/07/greenpeace-and-gm-wheat-time-to-stand-up-for-science/

Finalmente, me gustaría añadir que, en la sociedad actual, en la que todo ocurre muy deprisa, mucha gente construye su opinión a partir de opiniones de los demás, de una sobredosis de imágenes de televisión, de eslóganes y de titulares de periódicos. Pero no debemos olvidar algo muy importante: una opinión no es conocimiento; para llegar a un conocimiento mínimo sobre cualquier tema se requiere tiempo, y el conocimiento es condición indispensable para que nuestra sociedad sea realmente democrática y la civilización humana tenga alguna oportunidad de sobrevivir a sí misma.

VIAJE A MARTE

En los largos viajes interplanetarios habrá que saber tomar decisiones drásticas.

CIUDADANO ÁRBOL EN PASTABAR

Exposición del proyecto Ciudadano árbol hasta septiembre en el restaurante Pastabar (C/ Escudellers, 49)

LA DEMOCRACIA - SU DEMOCRACIA

¿Democracia? ¿ Qué democracia ?

ESCEPTICISMO

Una cosa es segura: la batalla entre los seres humanos que prefieren la seguridad del fondo de la cueva y los que prefieren la libertad a pesar de todo no es una cosa del pasado, no es una cosa de libros ni de mitos, no es ninguna batallita épica ni legendaria, es una lucha de trincheras, es una experiencia cotidiana para todos los que estamos un poco atentos a lo que pasa a nuestro alrededor.